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Coronavirus: pandillas criminales latinoamericanas se adaptan a la pandemia

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hizo una demanda inusual el lunes.

Le dijo a las pandillas criminales que dejaran de donar paquetes de alimentos durante la crisis del coronavirus y que se concentraran en terminar con la violencia que había dejado más de 100 personas muertas el día anterior.

Los carteles mexicanos no son los únicos que continúan operando en toda América Latina, desde las pandillas colombianas hasta las “milicias” urbanas brasileñas, ha seguido mostrando su poder durante toda la pandemia de Covid-19.

En la tarde del 7 de abril, cuando Colombia experimentó su 14º día consecutivo bajo una cuarentena nacional decretada para detener la propagación del coronavirus, una gran procesión fúnebre se abrió paso por el suburbio de clase trabajadora de Bello en la ciudad de Medellín.

Cientos se unieron a la corteja fúnebre violando las reglas de aislamiento social, para honrar a Edgar Pérez Hernández.

Pérez Hernández era conocido como “El Oso”. El supuesto jefe de la poderosa pandilla criminal Niquía-Camacol de Medellín. 

“El Oso” Había muerto el día anterior de un ataque al corazón mientras estaba en la cárcel.

“Miembros de la multitud aplaudieron y dispararon sus armas al aire”, un periódico local describió la escena.

¿Lo de siempre?

Los analistas han señalado que, al igual que cualquier otro negocio en esta crisis de salud mundial sin precedentes, las bandas criminales latinoamericanas enfrentan una amenaza existencial debido a la interrupción masiva de sus cadenas de suministro internacionales.

No solo se han reducido las ventas de drogas ilegales en los Estados Unidos, el principal mercado para los carteles mexicanos, sino que algunos de los precursores químicos necesarios para fabricar las drogas también han dejado de llegar desde China.

Al mismo tiempo, con la frontera entre México y Estados Unidos cerrada a todo menos viajes no esenciales, el contrabando de drogas se ha vuelto más difícil.

De hecho según según el diario local mexicano Milenio, marzo registró el mayor número mensual de homicidios relacionados con el crimen organizado en México en 13 años.

En las ciudades fronterizas históricamente acosadas por la violencia de los carteles, esa tendencia también se siente.

En Ciudad Juárez, 153 personas fueron asesinadas en marzo, más que en cualquier otro mes desde agosto de 2018, informó El Diario.

Contrabando en abundancia

A pesar de la interrupción de sus negocios, las organizaciones criminales latinoamericanas todavía están intentando enviar grandes volúmenes de drogas ilícitas a través de las fronteras.

En lo que va del año, las fuerzas de seguridad colombianas han estado involucradas en operaciones que condujeron a la incautación de 112 toneladas de cocaína, según el diario colombiano El Tiempo.

El 31 de marzo, la armada colombiana interceptó un narcosubmarino frente a la costa del Pacífico colombiano que transportaba una tonelada de cocaína hacia los Estados Unidos. Fue el duodécimo buque de este tipo que se incautó este año.

Las autoridades brasileñas también han reconocido el poder de las pandillas en muchas áreas urbanas.

Las pandillas intentan ganarse el corazones del pueblo.

Los carteles de la droga también han respondido a la crisis actual al tratar de ganarse a la población local. Han establecido esquemas informales de bienestar en comunidades que enfrentan la ruina económica de la pandemia y que han recibido poca o ninguna ayuda de las autoridades.

Entre los sindicatos mexicanos que, según se informa, han entregado paquetes de comida por “cortesía” de sus jefes se encuentran el “Cartel de la Nueva Generación de Jalisco”, el “Cartel del Golfo” y “Los Viagras”.

La medida que adoptaron las organizaciones criminales para reemplazar las funciones estatales en los barrios pobres de Brasil se dio a conocer cuando el entonces ministro de salud, Luiz Henrique Mandetta, dijo a las autoridades locales a principios de este mes que hablaran con los narcotraficantes y los líderes de las pandillas sobre cómo detener la propagación del coronavirus.

Mandetta dijo que las autoridades tenían que ser realistas sobre quién estaba en el poder en los barrios pobres. “Tenemos que entender que estas son áreas donde el estado a menudo está ausente y los responsables son los narcotraficantes”, dijo.

¿Un período de “debilidad”?

Algunos comentaristas han sugerido que, a pesar de sus intentos de adaptación, los carteles se han vuelto vulnerables.

“Es posible que en las próximas semanas o meses se alcance un período de enorme debilidad para el crimen organizado, justo en el momento en que, como resultado de la emergencia, el estado amplíe sus facultades”, escribió un experto en seguridad mexicano. Alejandro Hope en el diario mexicano El Universal.

“A medida que la vida en el país vuelva a la normalidad, los viejos patrones de tráfico ilegal y actividad criminal volverán”, agregó.

“Pero es posible aprovechar al máximo este estado de excepción para crear presencia estatal donde nunca ha existido, desmantelar las principales pandillas del crimen organizado, subvertir su legitimidad y modificar la relación entre la ciudadanía y el sistema judicial y de seguridad”, argumentó Hope.

Independientemente del impacto a largo plazo en los carteles, a corto plazo, sus esfuerzos para sortear la crisis de Covid-19 probablemente traerá una ola de violencia continua y un desafío persistente para las autoridades estatales que ya luchan con la emergencia de salud en América Latina.

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