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El Eco de Los “Cacerolazos” en Latinoamérica

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Miles de personas en casi una docena de países en Latinoamérica se unen en los “pots and pans/ cacerolazos” para protestar de forma unificada por todo el cono sur.

El eco de las cacerolas de metal y cucharas de palo resuena a través del continente desde El Caribe hasta La Patagonia, el estallido de la rebelión del pueblo en contra del gobierno parece ser el más fuerte que se ha presentado en la región desde hace algunas décadas.

Colombia, el último país que se unió a los por lo menos otros 9 países que vienen presentando manifestaciones desde hace algunos meses; ha hecho énfasis en su inconformidad con marchas masivas anti gobierno las cuales empezaron desde el 21 de Noviembre del presente año y seguido del denominado “cacerolazo latinoamericano” 

La manifestación unificada llega después de una ola de protestas anti gobierno repartidas a través de todo Latinoamérica, en contra de todas las formas de inequidad desde la económica hasta la racial como por ejemplo la violencia contra la población indígena. 

En países como Colombia por ejemplo, las protestas no llegan solas, el último “cacerolazo” pareció haber dado una significativa ventaja al sector obrero para mantener el impulso de las negociaciones que se llevan a cabo con el Presidente Iván Duque.

“Es símbolo de esa insatisfacción generalizada con el status quo” dijo Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis. “Con los políticos, la forma en cómo el gobierno interpreta la voluntad del pueblo, la forma en cómo las comunidades no son tomadas en cuenta en decisiones importantes que los afectan, con la inequidad” 

Ana Maria Grajales estaba entre una multitud de miles de manifestantes en Colombia y golpeaba una lata de metal con una cuchara en el centro de Medellín, la segunda ciudad más grande del país. La universitaria de 27 años dijo que la indignación popular era un signo de que “nosotros los latinos estamos cansados de que nos pasen por encima” 

“Ha sido la misma historia por mucho tiempo, de todo siendo siempre lo mismo, con los mismo políticos,” dijo Grajales. “Ahora la gente joven como nosotros, no tiene ninguna oportunidad.”

Las protestas se han extendido en Colombia por más de 15 días, propiciadas por una variedad de problemáticas incluyendo los rumores de la reforma económica, la matanza de indígenas y líderes sociales, la corrupción y las fallas en los acuerdos de paz. En Chile, los manifestantes han estado en las calles por un poco más de dos meses, concentrándose en contra de la inequidad y las medidas severas del gobierno en contra de los protestantes. En Argentina, las protestas se han llevado a cabo en meses recientes alrededor de todo el país debido a la crisis económica. También países como México, Ecuador, Perú y Bolivia han tenido protestas recientemente.

Cada país en la región se está enfrentando a situaciones únicas, pero la tendencia a través de la región sugiere que esa inestabilidad solo se intensificaría para el próximo año, según lo expresó el political-risk analyst James Bosworth.

No sólo Colombia, sino en general el continente latinoamericano está inconforme y cansado de su sistema político debido a la corrupción y la falta de resultados en términos de seguridad ciudadana y promesas económicas. Están cansados de la inequidad y bajo crecimiento económico mientras el costo de vida sube. 

Algunas variaciones de esos factores base existen en casi cada país de Latinoamérica. Y se rumora que con el comienzo de ellas, hay grandes posibilidades de que se continúen y se extiendan a lo largo de todo el continente para el próximo año. 

La mayoría de países que entraron en protesta para el 2019, aún no terminan.

Venezuela, honduras, Ecuador, Haití y Bolivia todos tienen factores que muestran una tendencia a liderar, continuar e incrementar el número de protestas en el próximo año. 

Aunque la magnitud de las protestas indica fluctuaciones, ninguno de esos cinco países tiene un camino claro que muestre la salida de los movimientos de protesta que aún continúan.

Los anti-sistemas populistas no la tienen fácil.

Los dos países más grandes de Latinoamérica están siendo gobernados por líderes populistas que no han cumplido las expectativas de los ciudadanos.

En Brasil, la administración de Bolsonaro está por debajo del 50% de popularidad en el primer año y se ha enfrentado a numerosas controversias sobre escándalos de corrupción. La legislatura del país apenas pasó la reforma a la pensión, algo que podría ser bueno para el presupuesto a largo plazo de Brasil pero que es muy probable levante una ola de enojos a corto plazo. La personalidad de Bolsonaro no ayuda y lo hace más propenso a reaccionar de forma abrupta ante las protestas iniciales, lo que da más razones a las protestantes para incitar a escalar el nivel de las exigencias contra el gobierno. 

En México, El presidente López Obrador terminará su primer año con una popularidad por encima del 50%, algo que no muchos otros presidentes de la región pueden atribuirse. Aún así, López Obrador todavía está lejos de alcanzar sus metas de crecimiento económico y enfrenta una crisis de seguridad ciudadana mucho peor que los días más malos en las administraciones de Calderón o Peña Nieto. 

Los países estables se ven como Chile, lo que no es bueno.

Chile fue un país modelo, considerado relativamente estable con fuertes marcos para negocios en años recientes.

Muchos países incluyendo Colombia y Costa Rica, le daban la bienvenida a las comparaciones con Chile. Sin embargo, las comparaciones con Chile no son necesariamente positivas después de las últimas semanas de protestas.

Los presidentes y sistemas políticos a través de la región ya no son tan populares. La inequidad económica es alta, y hay gran parte de la población en estado de pobreza y clase media que son incapaces de tomar ventaja de las ganancias económicas. A la población le gustaría ver inversiones mayores por parte del gobierno en materia de servicios sociales, incluso cuando los gobiernos están preocupados sobre un ambiente macroeconómico particularmente difícil. 

Por las mismas razones Chile explotó en protestas y manifestaciones, se pueden encontrar razones similares en países que han intentado simular el modelo chileno.

Las nuevas administraciones se enfrentan a retos tempranos y restricciones en los recursos.

Existen ahora tres administraciones que toman el poder y con todo el potencial para fracasos tempranos: Argentina, Guatemala y Panamá.

Los tres presidentes fueron electos con menos del 50% de la participación en el voto popular y parte de su apoyo vino de votantes descontentos más con las propuestas de la oposición que con un mandato y la nueva ideología del nuevo presidente o una plataforma de ideologías. Todos los tres presidentes están propensos a ver un gobierno de coaliciones divididas y también los tres cuentan con la falta de recursos económicos que cumplan con las promesas de sus campañas.

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